La deforestación y los daños ambientales pasan factura a Panamá

Fuente: www.elpais.cr

Autor: David Carrasco (dpa)

Fecha: 18/01/2011

Ciudad de Panamá,  (dpa) – La deforestación en la Cuenca del Canal de Panamá y fenómenos extremos han pasado a los panameños una factura que obliga al diseño de una estrategia ambiental, advirtieron hoy ecologistas e investigadores, al analizar la crisis de agua que comenzó hace 40 días.

El estadounidense Joseph Foti, integrante de la Iniciativa de Acceso y la Alianza para el Principio 10 de la Declaración de Río de Janeiro de 1992, dijo a dpa que la principal lección en el tema climático, es que “si no actuamos hoy, tendremos que pagar más”.

Foti recordó que a causa de intensas precipitaciones en diciembre, el Canal de Panamá fue cerrado temporalmente al tránsito de naves, y las compuertas de las represas, llenas a su máxima capacidad, fueron abiertas para reducir la gran presión hídrica.

El hecho, considerado un fenómeno extremo en los últimos 200 años, arrastró lodo, troncos, piedras y causó gran turbiedad en los lagos de la cuenca canalera que abastecen de agua cruda a las plantas potabilizadoras de las que dependen los distritos de Colón, Panamá y San Miguelito.

La situación desembocó en una crisis de abastecimiento de agua potable y afectó a más de un millón de personas, quienes de la noche a la mañana recibieron en sus casas un producto oscuro y maloliente.

El problema se agravó con las lluvias en la Cuenca del Canal de Panamá, donde los bosques ocupan una superficie de 1.583 kilómetros cuadrados (46,6 por ciento del total del área). La espesa flora está localizada en gran parte en la cabecera del río Chagres, afectada por la deforestación y la erosión.

En la actualidad, la potabilizadora de Chilibre produce unos 150 millones de galones al día del vital líquido, pero el agua debe ser hervida, para que sea consumible. Por el ello, el gobierno panameño pidió ayuda a Costa Rica para el envío de agua embotellada.

Foti recalcó que los daños causados por la tala intensiva de árboles en zonas tropicales, terminan por afectar la gente y reclaman modelos de cálculo de bienestar, apegados al uso de las variables ambientales, en procura de un desarrollo sostenible.

Subrayó que los países requieren, cada vez más, una rendición de cuentas en los procesos y frenos para “bajar la velocidad” en los proyectos de alto impacto, para dar tiempo a “pensar mejor” en los ecosistemas. “Esto es algo real. No es un chiste”, acotó.

Juan Maté, científico asociado del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI, por sus siglas en inglés), comentó a dpa que se realiza un análisis de los eventos de 2010, para tratar de formular recomendaciones y medidas de adaptación.

Por su parte Félix Wing, del Centro Incidencia Ambiental (Ciam), de Panamá, señaló a dpa que la crisis que obligó a Panamá a pedir ayuda a Costa Rica, para el suministro de agua potable embotellada, es un ejemplo de que es necesario apostar por una cultura ambiental.

Wing comentó que los árboles son esenciales para que el agua dulce tropical mantenga la calidad, porque amortiguan la lluvia y retienen el suelo. Añadió que la pérdida de los bosques de galería en las riberas de los ríos provocó un aumento en las escorrentías registradas en el 2010.

El líder ecologista reseñó que la superficie boscosa que había en 1950 en la Cuenca del Canal de Panamá disminuyó a la mitad en el año 2000. Debido a ello, fue activado un plan de reforestación impulsado por autoridades canaleras preocupadas por la sedimentación en los reservorios de agua dulce.

Sin embargo, fotografías satelitales de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), de Estados Unidos, revelan parches de bosques combinados con parches de potreros cerca del lago Alajuela, que abastece de agua a áreas metropolitanas.

Wing adujo que hay riesgos por el “desenfreno” en la destrucción de manglares y los rellenos en áreas costeras, sin el adecuado Estudio de Impacto Ambiental (EIA). “Estamos dejando a la población un alto grado de vulnerabilidad, y eso debe cambiar”, precisó.


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Erradicación de la pobreza y desarrollo sostenible

Fuente: www.enbuenasmanos.com

Autor: Desconocido

La erradicación de la pobreza va unida inequívocamente a un desarrollo sostenible que debe aplicarse inmediatamente para mejorar su calidad de vida.

Cada año, en los países en vías de desarrollo, nacen más de 20 millones de niños con insuficiencia de peso. En 2002 había 852 millones de personas subalimentadas en todo el mundo. En un quinquenio, la cifra creció en razón de 4 millones por año.

Entre las causas naturales que dificultan la erradicación de la pobreza, las sequías ocupan el primer lugar. En materia económica, las orientaciones neoliberales impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, con el consentimiento de los gobiernos locales, tienen una enorme gravitación en el aumento de la inseguridad alimentaria, al exigir la eliminación de los subsidios a los productos de primera necesidad y destinar las riquezas producidas al pago de la deuda externa.

La propagación del sida es también un factor determinante. En África Austral, al menos una de cada cinco personas que trabajan en el sector agrícola morirá antes de 2020, lo que amenaza seriamente el acceso a la alimentación de los habitantes de la región. De los 35 países que enfrentan graves carencias alimentarias, 24 son africanos.

Se hace evidente entonces que el desarrollo sostenible debe beneficiar a los pobres. En las declaraciones ministeriales y demás declaraciones resultantes de las reuniones regionales preparatorias de la Cumbre de la Tierra, se reconoció de manera general que uno de los desafíos más importantes que plantea el desarrollo sostenible es la erradicación de la pobreza.

Una innumerable cantidad de personas muy pobres vive en regiones sometidas a grandes presiones ecológicas y sus comunidades dependen considerablemente de lo que les ofrece la naturaleza. La degradación del medio ambiente natural menoscaba en gran medida su capacidad para satisfacer las necesidades mínimas.

Las iniciativas tendientes a la erradicación de la pobreza en forma permanente deberán apuntar al logro de una forma de desarrollo sostenible centrada en la comunidad que, al mismo tiempo, tenga en cuenta la dependencia de la comunidad local de su medio ambiente natural. Los programas de lucha contra la pobreza y de gestión de recursos deberán unificarse en un marco común que abarque todos los planos, desde la cuenca a que pertenece la comunidad hasta el plano mundial.

En muchos casos, la pobreza va acompañada de desempleo, desnutrición, analfabetismo, baja condición de la mujer, riesgos del medio ambiente y limitado acceso a servicios sociales y de salud, entre ellos los servicios de salud reproductiva, incluidos los de planificación de la familia. Todos esos factores contribuyen a los altos niveles de fecundidad, morbilidad y mortalidad axial como a la baja productividad económica.

La pobreza también está estrechamente relacionada con la inapropiada distribución de la población, el uso insostenible y la distribución poco equitativa de recursos naturales como tierra y agua y un grave deterioro del medio ambiente”.

Es necesario entender que las actividades encaminadas a un crecimiento más lento de la población, la erradicación de la pobreza, el logro del progreso económico, una mayor protección del medio ambiente y la reducción de pautas de consumo y producción insostenibles, son acciones que se refuerzan entre si.

Los esfuerzos encaminados a la erradicación de la pobreza requieren inversiones en educación básica, saneamiento, abastecimiento de agua apta para el consumo, vivienda, abastecimiento de alimentos e infraestructura para poblaciones de rápido aumento. Esto sobrecarga economías ya débiles y limita las opciones de desarrollo. Deben crearse empleos para crecientes cantidades de jóvenes que ingresan en la fuerza laboral en momentos en que el desempleo ya está generalizado. Es necesario lograr un desarrollo económico sostenido en el marco del desarrollo sostenible, a fin de dar lugar a todas esas presiones.

Por último, me parece enriquecedor mencionar las palabras de Theodore Panayotou quien en su libro “Ecología, Medio Ambiente y Desarrollo” opina sobre la erradicación de la pobreza: Si la sustentabilidad quiere decir que la generación actual de gente pobre debe soportar una situación espartana, con el fin de que la generación siguiente pueda tener un nivel de vida mejor, entonces tal concepto carece hasta del más elemental sentido de justicia entre las generaciones. Por otra parte, si la sustentabilidad significa que las generaciones del futuro deben tener el mismo nivel de vida que la generación actual, entonces tan sólo implica que la pobreza se va a perpetuar.

El desarrollo sostenible debe ser benéfico tanto para la generación de hoy como para las del futuro. De hecho la sustentabilidad no se puede alcanzar si no hay crecimiento económico.