La pesca artesanal más sostenible

Los investigadores propondrán a la UE redefinir las artes menores para adaptarlas a los nuevos usos · Concluyen que la draga hidráulica no daña a especies sensibles

La preparación de las redes sigue siendo una estampa habitual en los municipios costeros de Huelva.

La flota de pesca artesanal sirve de base a un proyecto de investigación y desarrollo de ámbito internacional cuyo objetivo es proteger, asegurar y valorar de forma sostenible el medio ambiente marino y costero. El estudio lleva por título Desarrollo sostenible de las pesquerías artesanales del Arco Atlántico (Prespo) y abarca la zona pesquera que se extiende desde el municipio gaditano de Tarifa hasta el norte de Francia. Cuenta con el respaldo económico de la Unión Europea y la colaboración de las administraciones públicas de España, Francia y Portugal, así como de distintas organizaciones sin ánimo de lucro, universidades y colectivos relacionados con la actividad pesquera. Desde Huelva trabaja Oscar Moreno, asesor técnico en el centro Agua del Pino del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) de la Junta de Andalucía. 

El técnico del Ifapa Óscar Moreno muestra el funcionamiento de una de las máquinas que selecciona las capturas.

La razón de haber elegido la pesca artesanal es por la escasa información que existe sobre esta modalidad en comparación con la llamada flota industrial. Y esto, a pesar de que representa el 80% de las embarcaciones de las regiones en las que todavía permanece activa. Los datos generales indican que entre los tres países implicados en el estudio suman 24.000 barcos y el sector emplea a un colectivo de 70.000 marineros y armadores. En estas cifras globales las comunidades de Andalucía y Galicia despuntan como regiones más representativas de esta modalidad pesquera que se ha ido modernizando a través de los años. En Huelva más del 60% de la flota es de artes menores, destacan los 94 barcos con draga hidráulica que se dedican en exclusiva a la chirla y el resto captura varias especies a lo largo del año. El 21% de las capturas son de pulpo; el 18,7%, de choco; el 16%, de lenguado; el 13,1%, de langostino y el 10%, de acedía.

Tras algo más de dos años de intenso trabajo, los datos empiezan a tomar forma ya que antes del próximo verano se harán públicas las conclusiones de los investigadores. Una de las que se harán llegar a la UE lo hará en forma de recomendación para que los dirigentes europeos revisen la definición misma de pesca artesanal. Oscar Moreno explicó que la UE considera que solo los barcos de menos de 12 metros de eslora forman parte de esta flota. Sin embargo por las características mismas de los barcos que faenan en las costas no se puede limitar este grupo sólo a la eslora sino que hay que tener en cuenta otras cuestiones como la potencia del motor del barco, la especie que captura o el arte. Pone como ejemplo las capturas de atún en las que se utiliza cebo, cuyos barcos superan los 12 metros pero «realmente es una práctica artesanal muy poco agresiva y que deja a la casualidad que se pueda capturar algo».

Los científicos consideran que teniendo en cuenta varios factores, en lugar de barajar uno solo, se podrá determinar con mayor precisión cuales son las pesquerías que mejor se adaptan a este concepto de artesanal. Existen algunas que aunque proceden directamente de prácticas artesanales, sobre todo las relacionadas con el marisquero, han evolucionado técnicamente incorporando máquinas y modelos que dejan atrás las tradicionales nasas.

Uno de los cinco grupos de trabajo que está relacionado directamente con esta propuesta es el que se denomina Selectividad del arte. Participan investigadores de Francia y Portugal y tiene como objetivo analizar las distintas artes que se utilizan para aportar conclusiones sobre cómo optimizar los resultados en alta mar, de forma que la mayor parte de los ejemplares capturados, se correspondan con la especie afectada y que lleguen en las mejores condiciones posibles de calidad sanitaria. En esta línea de investigación, dos de las aportaciones más importantes que se van a hacer dentro de este grupo de trabajo son modificaciones en las artes de pesca del salmonete y la cigala. Uno de los grupos de estudio españoles ha llegado a la conclusión de que ampliando sensiblemente la malla que se utiliza para el salmonete, no se altera la talla de la captura. Y sin embargo se reduce significativamente el número de otras especies que se arrastran durante la faena. La sugerencia relacionada con la cigala parte del grupo francés y consiste en modificar la malla para mejorar la selección de las capturas, aunque todavía no está bien definida.

Otra de las conclusiones de este grupo está relacionada con el uso de la draga hidráulica, que en la provincia de Huelva se usa básicamente para pescar chirla. En ella interviene directamente Oscar Moreno. Tras muchas jornadas laborales en alta mar, los resultados confirmaron que su uso es poco agresivo con otras especies bien no comestibles bien frágiles, que llegan con la que se pretende capturar, en este caso la chirla. Moreno explicó que se comprobó que crustaceos (cangrejos), equinodermos (erizos de mar) u otros bivalvos de concha frágil pueden volver al mar sin ningún daño o con algún daño muy leve, de forma que pueden seguir viviendo con absoluta normalidad una vez en el mar. Otra cuestión es el efecto que el uso de esta arte mecánica cause en el fondo marino, «cuestión que no ha formado parte de esta investigación», subrayó el técnico del Ifapa.

En el análisis que ha llevado a cabo el grupo que estudia el área de comercialización, cabe destacar que la información que más preocupa al consumidor está directamente relacionada con su calidad sanitaria frente a otros detalles como el origen de la captura (que ocupa el segundo lugar), el tipo de arte que se utiliza en la pesca o si ésta es respetuosa con el medio ambiente.

Por último, otro de los grupos de investigación tiene como objetivo los modelos de gestión. De éste forma parte un equipo de la Universidad de Huelva y determina los factores que influyen en la sostenibilidad de los recursos. Se ha elaborado una tabla de equilibrio de tres vértices que están formados por la sostenibilidad social, económica y la de recursos. Este triángulo está entrelazado de forma que si uno cobra protagonismo sobre los otros dos, estos se mueven en sentido contrario.

Source / Fuente: www.huelvainformacion.es

Author / Autor: Y. Sánchez

Date / Fecha: 20/11/11

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