De ciudad verde a territorio urbano sostenible

Ramón López de Lucio es doctor arquitecto-urbanista, catedrático de Planeamiento Urbanístico y fue codirector del Plan General de Vitoria de 1990. Es autor del libro ‘Vitoria-Gasteiz. El proyecto de una capital para el País Vasco’ (1994).

De ciudad verde a territorio urbano sostenible

Vitoria-Gasteiz ha conseguido un merecido prestigio por su condición de ciudad que goza de una excelente calidad de vida gracias a sus amplias zonas verdes, buenos equipamientos, urbanismo equilibrado y responsable.

Si se quiere profundizar algo más en este diagnóstico resumido habría que recordar:

– Su tamaño óptimo, rondando el cuarto de millón de habitantes (240.000 en 2011), que le permite gozar de casi todas las ventajas del medio urbano -en términos de oportunidades de todo tipo y diversidad de la oferta laboral o cultural- sin apenas sufrir las desventajas en que incurren las grandes aglomeraciones urbanas.

– Una base económica compleja y saneada. Vitoria no es solo una ciudad administrativa y un polo comercial, como muchas capitales de provincia. Cuenta, como es sabido, con un importante y moderno sector industrial, una buena universidad y un sector de servicios crecientemente diversificado. A su favor ha jugado su estratégica situación en medio de la Llanada alavesa, con amplia disponibilidad de suelo y agua y una excelente red de transportes, eficaz alternativa para la expansión de la congestionada industria de los valles vizcaínos y guipuzcoanos.

– Además, Vitoria sigue siendo una ciudad bastante compacta que ha sabido defender su valioso territorio rural y su medio natural, sin ceder a los cantos de sirena de una suburbanización extensiva de su extenso término municipal.

– Su reciente designación como Capital Verde Europea ha puesto el foco en su magnífica red de zonas verdes: sus paseos radiales, comenzando por la Senda, su famoso Anillo Verde y los interesantes parques y elementos naturales lineales que lo integran.

– Una política de vivienda íntimamente relacionada con la política urbanística (lo que es bastante excepcional en el panorama español), que ha permitido disponer de un amplio patrimonio de vivienda de protección integrado en unos barrios modernos que completan el anillo de crecimientos urbanos contemporáneos.

– Una política de movilidad que ha reducido drásticamente el acceso rodado al centro urbano, construido una importante red de itinerarios ciclistas, modernizado, diversificado (tranvía) y hechos más atractivos los modos de transporte público.

Bien, estos son los logros y la esperanzadora base de partida. Lo que no quiere decir que no existan problemas y cuestiones pendientes. Señalaré algunas de las que considero más relevantes:

-¿Equivale ser una “ciudad verde”, en el sentido convencional de gozar de amplios espacios abiertos, a ser una “ciudad sostenible”, dando a este sufrido término toda su profundidad y radicalidad?

Una ciudad sostenible sería la que minimiza su consumo energético en los diferentes sectores (transporte, vivienda, producción) y su consumo de otros recursos naturales no sustituibles. En este sentido, ¿se está tan seguro de que, por ejemplo, la relación de kilómetros viajados en automóvil privado por persona y día es realmente tan ejemplar, especialmente en los nuevos ensanches de Zabalgana y Salburua? Téngase en cuenta que la generosidad en el dimensionamiento de las zonas verdes dentro de la ciudad también fragmenta los tejidos, disminuye las densidades, incrementa las distancias a recorrer y hace menos rentables y eficaces los servicios de transporte público.

– En las últimas décadas, entre 1990 y 2011, Vitoria ha crecido muy poco en términos poblacionales, algo más de 22 mil habitantes, que equivalen a una muy débil tasa del 0,51% anual. Compárese con los 140.000 habitantes que ganó en la época de la industrialización y la inmigración masiva, entre 1950 y 1980, con tasas anuales cercanas al 9%. Pese a este muy discreto incremento demográfico, su extensión superficial ha crecido proporcionalmente mucho más. Los ensanches de Zabalgana, Salburua y Aretxabaleta han supuesto un crecimiento físico cercano al 30%. Vitoria sigue siendo una ciudad compacta, pero la densidad de sus barrios nuevos ha decrecido notablemente. Y lo que es más grave, es muy probable que se esté produciendo un significativo vaciamiento del centro urbano, de todo el espacio interior a la 1ª circunvalación. El Censo de Viviendas de 2011 arrojará datos importantes.

– Se han iniciado las tareas de revisión del Plan General vigente. ¿Cuáles deberían ser los objetivos básicos de esta Revisión? ¿Una nueva serie de crecimientos continuos que, posiblemente, se tengan que dirigir hacia el Este (Alegría) o hacia el codiciado Sur? (O aún peor, rebasar el Zadorra y la autopista e inundar la Llanada). ¿No sería el momento de plantear una ambiciosa política territorial de conjunto que, incluso, rebasara hacia el Oeste los límites provinciales, potenciando al menos 7 u 8 nodos urbanos existentes? El corredor de cerca de 60 kilómetros formado por los núcleos de Miranda de Ebro, Nanclares de Oca, Vitoria, Alegría y Salvatierra (suma una población cercana a los 300 mil habitantes), debería ser considerado como el marco natural de desarrollo de la ciudad y el conjunto de la Llanada.

– Finalmente el tema del AVE y la reestructuración ferroviaria en marcha. ¿No es acaso un tópico, que viene de lejos, el afirmar que el trazado ferroviario actual es una “barrera que divide a la ciudad en dos”? ¿Acaso no sería una barrera más agresiva (ruidosa, contaminante) convertir dicho trazado en una importante Avenida Este-Oeste de siete kilómetros de longitud, aparte del importantísimo aliciente que supondría para la movilidad mecanizada privada? La próxima posibilidad de disponer de una nueva estación para el AVE en el Norte de la ciudad, ¿no podría ser la oportunidad para modernizar y reforzar un auténtico servicio de cercanías regional en base al trazado existente? Potenciando la estación de Dato que ofrece una excelente accesibilidad peatonal al centro comercial, administrativo y hospitalario, además de a la Universidad y a grandes equipamientos colectivos como Mendizorroza. Y construyendo nuevos apeaderos, relacionados con la red de tranvías y autobuses, en Júndiz, Zabalgana, Salburua.

En resumen, estimo que ya no es el momento de un nuevo y convencional Plan municipal de “extensión” ni de intentar financiar una infraestructura moderna (la Alta Velocidad) en base a un “pelotazo urbanístico” (los actuales terrenos ferroviarios) que comprometa el futuro. Es hora de altura de miras y de innovación conceptual e instrumental. De acometer una auténtica política territorial a escala supramunicipal que vaya de la mano de una ambiciosa política de movilidad sostenible de ámbito comarcal.

Source / Fuente: especiales.elcorreo.com

Author / Autor: Ramón López de Lucio

Date / Fecha: 19/03/12

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