Destino: Sostenibilidad Urbana

El metabolismo urbano nos muestra el comportamiento de las ciudades con respecto al medio natural y el territorio que las rodea.

Nos enfrentamos al reto de crear ciudades compactas, complejas y funcionales.

En los últimos 50 años, la población española que vive en áreas urbanas se ha duplicado, suponiendo en la actualidad casi el 77% de la población total. Esto es, más de 36 millones de personas que se concentran en una superficie aproximada de 88.000 km2, que representan únicamente, el 17,4% del territorio nacional(1).

Por cada km2 de ciudad, hay más de 400 personas que diariamente se asean, se alimentan, se visten, se desplazan para ir a estudiar, trabajar, buscar trabajo, comprar, visitar a la familia o amigos, pasear… personas que ven la televisión, escuchan música y navegan por internet con sus ordenadores. Nuestras ciudades están adaptadas a nuestro día a día y nos abastecen con todo lo necesario para poder realizar todas estas actividades. Nos proporcionan la energía, el agua, las materias primas, las infraestructuras y los medios de transporte que necesitamos, se encargan de recoger los residuos que generamos y, además, nos proporcionan espacios libres para nuestro disfrute y esparcimiento.

El actual modelo urbano produce importantes impactos a escala local y global, al suponer la pérdida y deterioro de los recursos naturales, la emisión de contaminantes y la generación masiva de residuos. Impactos que se agravan a medida que crece la población urbana y se expanden las ciudades sobre el territorio, tornándose el sistema cada vez más insostenible y la aplicación de políticas encaminadas a la sostenibilidad urbana cada vez más necesaria.

¿En qué punto nos encontramos? Indicadores del metabolismo urbano

El vertiginoso crecimiento de la población urbana en los últimos 15 años (más del 1% anual, cuando en la quincena anterior no llegaba al 0,4%), junto con el incremento también vertiginoso del parque de viviendas durante los años del boom urbanístico (casi un 2% anual en la última década), ha llevado a la configuración actual de muchas de nuestras ciudades, con predominio de urbanizaciones residenciales alejadas de los núcleos preexistentes. Esta disposición dispersa y difusa implica, entre otras cosas, la construcción de infraestructuras para acercar los centros de trabajo y de consumo, creando modelos de ciudad insostenibles con flujos de metabolismo urbano más agresivos con el medio. Y lo mismo ocurre con el sistema energético actual, con grandes centros de generación focalizados que hacen necesaria la construcción de kilómetros de redes de transporte hasta los consumidores.

Los indicadores relacionados con el metabolismo urbano nos muestran el comportamiento de las ciudades con respecto al medio natural y el territorio que las rodea, y nos ayudan a identificar los puntos sobre los que es necesario actuar de cara a lograr una ciudad más sostenible.

Entre los elementos de mayor importancia para la sostenibilidad urbana se encuentran la energía, el ciclo del agua, la generación de residuos y la movilidady, como consecuencia de todos ellos, las emisiones a la atmósfera y la contribución al cambio climático inducido.

Figura 1. Principales indicadores relacionados con el metabolismo urbano.
Según los datos recabados en el informe Sostenibilidad en España 2012, del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE)aunque el estado de la mayoría de los indicadores asociados a estos elementos es desfavorable, casi todos han experimentado una evolución positiva desde el año 2007. Esta evolución se debe en parte al descenso en el consumo general propiciado por la crisis económica en la que nos hallamos inmersos, y en parte a las acciones y políticas de sostenibilidad que se han venido desarrollando en nuestro país en los últimos años.
En la actualidad se están aplicando diversas medidas que buscan la mejora del estado de estos indicadores, entre otros, siendo las más extendidas las encaminadas al ahorro y eficiencia energética -y por consiguiente, a la mitigación de la crisis del clima-, como la instalación de sistemas de energía solar térmica en edificios, la etiqueta energética, la certificación de gestión energética en organizaciones, las medidas de ahorro y eficiencia energética en el sector público (edificios, alumbrado, transporte colectivo), o de fomento del transporte sostenible (vehículos eléctricos, uso de biocarburantes, etc.), entre otras. El impulso de las renovables coloca su aportación actual en el mix energético en el 13,8%(2), y aunque ha evolucionado positivamente en el último año, se encuentra aún lejos del objetivo del 20% para 2020. Además, la reciente decisión del gobierno de realizar nuevos recortes en el sector pone en peligro la evolución favorable de este indicador.
En relación al ciclo del aguael sector doméstico representa el 70% del consumo urbano de agua(3), centrándose las pautas en la disminución de este consumo a través de la aplicación de cánones y de medidas dirigidas a la sensibilización ciudadana, y en la mejora de la eficiencia de los sistemas de distribución. Por otro lado, los importantes avances realizados en la depuración de las aguas residuales de cara a cumplir con las exigencias de laDirectiva 271/91/CEE-que establece los tamaños de población que deben contar con depuradoras y los plazos para construirlas- son insuficientes, encontrándose el grado de cumplimiento de esta Directiva en el 84%(4).
En el campo de los residuos, los esfuerzos se concentran en lograr una mayor separación de los mismos y en hacer hincapié en la famosa regla de las 3 R (reducir, reciclar, reutilizar), a través de la concienciación ciudadana, ya que la tasa de residuos recogidos selectivamente es únicamente del 20%(5). Asimismo, se están dando importantes pasos en la lucha contra los vertidos ilegales y en la mejora de las infraestructuras de tratamiento.
Con respecto a la movilidad urbana, hoy por hoy el sector transporte representa más del 43% del consumo energético en España(6), por lo que gran parte de las medidas se centran en el impulso del transporte colectivo y el no motorizado, el fomento de la conducción eficiente o de la intermodalidad, entre otras. Destacan acciones privadas como los planes de movilidad de empresas o las iniciativas para compartir coche. En los últimos años se ha logrado un aumento en el número de pasajeros en transporte público, aunque éste representa únicamente el 7% de los desplazamientos urbanos en un día medio laboral(7) y se prevé que, a causa de la crisis, este número vuelva a disminuir.
Muchas de estas medidas se encuentran respaldadas por planes y estrategias sobre desarrollo sostenible, medio ambiente urbano o cambio climático. Estrategias que son muy necesarias pero que no dejan de ser meras declaraciones de intenciones, por lo que su concreción en directivas y leyes es indispensable para dotar de marco legal a estas acciones.

Figura 2. Planes y estrategias relacionados con la sostenibilidad urbana y el cambio climático.
Igualmente, están surgiendo interesantes iniciativas que van más allá de las políticas europeas y nacionales, y que suponen importantes logros para la sostenibilidad urbana, como el Pacto de Alcaldes, en el que participan autoridades locales y regionales europeas que han asumido el compromiso voluntario de mejorar la eficiencia energética y utilizar fuentes de energía renovable; la Red Española de Ciudades Inteligentes,cuyo fin es intercambiar experiencias y trabajar conjuntamente para desarrollar un modelo de gestión sostenible y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos; la Red Española de Ciudades por el Clima, concebida como foro de intercambio de conocimientos y experiencias, e instrumento de apoyo técnico para los Gobiernos Locales; la Red de Redes de Desarrollo Local Sosteniblecreada para coordinar y compartir las experiencias de trabajo derivadas de la implementación de la Agenda 21; o la Red de Iniciativas Urbanas, que constituye un instrumento esencial para poder incorporar la necesaria dimensión urbana en la gestión y programación de los fondos europeos y se plantea como un foro abierto de intercambio de experiencias y buenas prácticas urbanas que hayan recibido financiación comunitaria.

¿Hacia dónde vamos? Sostenibilidad urbana

Figura 3. Modelo de ciudad más sostenible
Como hemos visto, el desarrollo de medidas, estrategias e iniciativas como las anteriores ha posibilitado la evolución positiva de muchos de los indicadores de sostenibilidad urbana. No obstante, aún queda un largo camino por recorrer ya que casi ninguno de ellos ha alcanzado la situación deseada o la establecida en la normativa existente (Kioto, Directiva 271/91/CEE, etc.).
Para alcanzar una sostenibilidad urbana real, esto es, lograr un desarrollo urbano que proporcione calidad de vida a los ciudadanos sin producir menoscabo sobre el territorio y los recursos naturales, en un contexto social de igualdad y bienestar, son necesarios emprendimientos más profundos, que partan de la propia planificación urbanística y territorial, de movilidad, energética o de infraestructuras. Se trata de introducir criterios de sostenibilidad en la construcción de las ciudades desde los mismos cimientos, y que estos criterios rijan a lo largo de toda la vida de la ciudad y de sus ciudadanos.
Nos enfrentamos al reto de crear ciudades compactas, complejas y funcionales, con multiplicidad de usos en espacios más reducidos, generación de energía distribuida y eficiencia energética, en las que predominen los ciclos cerrados y los criterios de optimización del uso de recursos naturales en el diseño de los edificios. Ciudades en las que se minimicen los desplazamientos, acercando los centros de consumo al consumidor y en las que los transportes colectivos y los no motorizados dominen frente al resto. Ciudades en las que imperen la habitabilidad, el confort y la cohesión social, y en las que los espacios verdes cobren un papel protagonista en la trama urbana.
Afrontar este reto requiere una importante labor de concienciación y sensibilización, que garantice la implicación ciudadana en la creación de CIUDAD -que ha de hacerse desde la propia ciudad- ya que esta implicación a escala local es el motor que mueve los grandes cambios a escala global.
(1) Proyecto AUDES (Áreas Urbanas de España) 2011.
(2) Eurostat, 2013
(3) Instituto Nacional de Estadística (INE), 2013
(4) Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, 2013.
(5) Instituto Nacional de Estadística (INE), 2013
(6) Eurostat, 2013
(7) Ministerio de Fomento (Movilia 2006-2007)

Source / Fuente: sustentableysostenible.blogspot.com.es

Author / Autor:  sustentableysostenible.blogspot.com.es

 Date / Fecha: 06/04/13

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